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Sistema Nacional de Formación y Autoformación de la Clase Obrera certifica a más de 7 mil trabajadores

Un total de 7.871 trabajadores y trabajadoras de todo el país recibieron sus certificaciones durante la 10ma Graduación Conjunta del Sistema Nacional de Formación y Autoformación de la Clase Obrera, un acto que reafirma el compromiso del Gobierno Bolivariano con la profesionalización y el fortalecimiento técnico de la clase trabajadora venezolana.

 

Durante la actividad, el ministro del Poder Popular de Industrias y Comercio Nacional, Luis Antonio Villegas, en compañía del ministro del Poder Popular para el Proceso Social de Trabajo, Carlos Alexis Castillo, destacó el papel fundamental que ha desempeñado la clase obrera en la defensa y continuidad del aparato productivo nacional. “Me siento honrado de estar entregando estas certificaciones en reconocimiento al trabajo y a los saberes de héroes y heroínas de la industria. En los momentos más difíciles, la clase trabajadora salió al frente para mantener activas las industrias y sostener la economía del país. Este logro forma parte del cumplimiento del Plan de las 7T orientado por el presidente Nicolás Maduro y ejecutado por la vicepresidenta Delcy Rodríguez”, expresó.

Resaltó la importancia de la articulación entre el sistema educativo y el sector productivo “Seguimos avanzando en la instrucción de vincular la educación con la industria nacional. A pesar de tener una economía sancionada, aquí está la clase trabajadora, firme y comprometida con el crecimiento económico del país”.

El Sistema Nacional de Formación y Autoformación de la Clase Obrera integra la educación formal, las misiones educativas y el Instituto Nacional de Capacitación y Educación Socialista (Inces) con la práctica laboral, cuyo propósito permite que los trabajadores desde sus propios espacios de producción, impulsen la investigación, la innovación y el desarrollo de una conciencia productiva orientada al fortalecimiento industrial del país.

La articulación entre el bachillerato productivo, la educación universitaria y la certificación de saberes permite consolidar reducir la dependencia tecnológica y avanzar hacia una mayor soberanía industrial. Un elemento clave de esta política es la alianza entre el Inces, el Servicio Autónomo de la Propiedad Intelectual (SAPI) y Sencamer, que garantiza la protección legal de las innovaciones surgidas del ingenio de los trabajadores, así como el reconocimiento de las Buenas Prácticas de Gestión de la Innovación.