Opinión | Inversiones extranjeras: ¿Panacea para el equilibrio macroeconómico?

Artículo por: Elio Cordova Zerpa

@ecz21

Las relaciones sociales de producción capitalista permanentemente buscan minimizar los costos asociados al proceso productivo con el objeto de aumentar la ganancia. De tal forma que, el gran capital se encuentra en permanente búsqueda de nuevos esquemas de funcionamiento que permitan optimizar la ganancia.

El pensamiento económico ortodoxo tiene décadas planteando el poder de las inversiones extranjeras como un elemento transformador de la base económica de los países subdesarrollados hacia el desarrollo económico. Sin embargo, al mirar la historia latinoamericana los resultados no han sido muy alentadores que se digan. En la gran mayoría de los casos las diferencias científicas, técnicas, productivas se han acentuado notablemente y con ello, proliferan las desigualdades sociales.

En este sentido, desde el pensamiento heterodoxo resulta oportuno recordar al economista Armando Córdova con su valiosa obra titulada: Inversiones extranjeras y subdesarrollo donde realiza un estudio minucioso del impacto de la inversión extranjera en los países subdesarrollados aportando elementos teóricos que desmitifican al planteamiento ortodoxo respecto del rol de la inversión extranjera, permitiendo así comprender en su justa dimensión los cambios y transformaciones de las estructuras económica subdesarrolladas que han permitido la entrada de estos capitales internacionales.

Observamos con cierta cautela que todo mundo habla de la necesidad de promover una política de captación de inversiones extranjeras con el objeto de apalancar la actividad productiva nacional. Ciertamente, debemos apuntar hacia una reestructuración de nuestro modelo económico de crecimiento y desarrollo donde indiscutiblemente el sector privado desempeña un rol importante en el reimpulso de la producción nacional. No obstante, sería ingenuo pensar que la inversión extranjera solucionaría como por arte de magia los desequilibrios macroeconómicos que registra nuestra economía. Por otra parte, es pertinente traer a colación los datos publicados por la Comisión Económica Para América Latina y el Caribe -CEPAL-: 1) contracción del 13% del comercio internacional en América Latina y el Caribe para el 2020. La inversión extrajera cayó en 7,8% para el 2019 y se estima una caída del 50% para el 2020. En virtud de lo cual nos encontramos ante un escenario bastante complicado donde habrá una intensa disputa entre las diversas economías de la región para la captación de inversiones como resultado directo a los estragos causados por Covid-19.

No se trata de ser pesimista, pero en tiempos de dificultades -también de corte global- la solución a las más sentidas necesidades del país, en materia económica, será posible si evaluamos en su justa dimensión variables de diversa índole que van desde los efectos generados por la Covid-19 en la dinámica nacional e internacional, hasta la necesidad de generar condiciones y alternativas sui géneris que nos permita esbozar la mejor estrategia de cara a las dificultades económicas que atraviesa nuestra economía.