#ESPECIAL | Normalización: un logro humano que brinda soporte al desarrollo comercial

A lo largo de la historia, la humanidad ha sabido reconocer muchas de sus necesidades, como primer paso para evolucionar. Así, con gran ingenio ha logrado forjar procesos que le brindan soluciones a las numerosas exigencias que enfrenta en el transcurso del tiempo.

Tras la llegada de la Revolución Industrial a Latinoamérica, después de la Segunda Guerra Mundial el flujo de migrantes europeos hacia esta región aumentó considerablemente. Esto trajo como consecuencia una mayor inversión extranjera, crecimiento social, cultural y económico; una situación muy favorable para el desarrollo de las sociedades latinoamericanas.

Se trató de una situación enmarcada en el panorama mundial de la posguerra, que fue un reflejo de la necesidad de generar a gran escala productos y servicios para la población. Sin embargo, un requerimiento y necesidad era adaptarse a las necesidades de los usuarios y consumidores produciendo con estándares de calidad.

 

El principio de la estandarización

La estandarización es un proceso creado en Estados Unidos por Ely Whitney, reconocido artesano e inventor, quien en 1801 recibió un pedido de 10.000 mosquetes para el ejército de ese país.

Whitney ingenió no solo la uniformidad de la producción, sino la estandarización de las partes que integran un producto, con el fin de ser sustituidas al fallar. Más adelante, este mismo proceso lo puso en marcha Henry Ford, creador de la compañía Ford Motor Company y padre del método de la cadena de montaje, optimizando aún más la producción en masa.

Ahora, el precursor del sistema de producción derivado de la Revolución Industrial fue Inglaterra. Gracias a ello, al revitalizar la idea de producir según las necesidades geográficas y demográficas de la sociedad. Para esa época, la escasez de recursos primarios agrícolas en esa nación implicó la importación de riquezas naturales de otros países, principalmente de Latinoamérica, para reservar el manejo industrial de tales recursos al imperio inglés.

Países como México, Perú, Chile, Argentina y Venezuela, que recibían a migrantes europeos, mejoraron sus procesos productivos y comerciales aprovechando sus recursos naturales. Eso, más la aplicación de ciertas nociones propias de la normalización, contribuyeron significativamente al desarrollo en cada rubro a comerciar y exportar. Este proceso, desde sus inicios, se apegó a principios como gestión de la calidad y disminución de costos de producción.

Normalización en la era global

Hoy, la Organización Internacional de Estandarización (ISO, por su sigla en inglés) define la estandarización como la acción de establecer un nivel de operación basado en patrones para cumplir las especificaciones de un producto o servicio.

A ello se le suman los requisitos legales y del consumidor, al igual que el principio básico de producir artículos y servicios con mayor calidad a menor costo, evitando un impacto ambiental que amenace a la vida humana o animal.

El avance industrial priorizó la creación de organismos internacionales de normalización. En 1906 se fundó la Comisión Electrotécnica Internacional (IEC), encargado de la normalización electrotécnica. La ISO nació como Federación Internacional de Asociaciones Nacionales de Normalización (ISA) en 1926 y fue en 1947 cuando se constituyó como ISO, con la participación de 25 países.

Posteriormente nació el Codex Alimentarius, instancia vinculada a las normas técnicas del sector alimentario. Se creó con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (CEPE), la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) y el Consejo del Codex Alimentarius Europaeus.

COVENIN, el referente venezolano

Es el caso de Venezuela, el auge petrolero permitió crear industrias nacionales, así como implementar nuevas políticas oficiales enfocadas en al avance de la infraestructura, educación, salud, exportación, entre otras áreas trascendentales.

En 1958 nació la Comisión Venezolana de Normas Industriales (COVENIN), con el objetivo de impulsar el comercio nacional a través del cumplimiento de las formalidades técnicas sobre el debido funcionamiento, fabricación y distribución de los productos y servicios que circulan en Venezuela.

Para ello, las normas técnicas se elaboran en Comités y Subcomités Técnicos integrados por personal altamente calificado y expertos en distintas áreas productivas. Estas instancias realizan sus actividades de manera voluntaria para avalar, proteger y modernizar las normas que así lo requieran.

Actualmente, las normas COVENIN son el referente en Venezuela de la estandarización y la normalización, bajo la dirección del Ministerio de Comercio Nacional, a través de SENCAMER. Días atrás, en el marco del Plan Estratégico de Reimpulso del Comercio Nacional 2022-2025, se publicaron en Gaceta Oficial 19 normas, elevando a 3920 el número de documentos que conforma el acervo normativo nacional.

La Normalización, en conclusión, busca establecer los requisitos mínimos para la elaboración de procedimientos, materiales, productos y servicios que cuenten con aprobación internacional y, al mismo tiempo, puedan satisfacer las necesidades de las familias venezolanas.